¿CÓMO FUNCIONA LA ELECTROESTIMULACIÓN MUSCULAR?
La electroestimulación muscular funciona enviando impulsos eléctricos controlados a través de electrodos colocados sobre el cuerpo. Cuando el estímulo alcanza suficiente intensidad, activa los nervios motores y provoca la contracción de los músculos asociados.
El proceso es relativamente sencillo de entender. Un equipo de electroestimulación genera una corriente programada que llega hasta los electrodos. Desde estos, el estímulo actúa sobre las estructuras nerviosas y musculares de la zona tratada, generando una respuesta que dependerá de los parámetros seleccionados.
La frecuencia, la intensidad, la duración del pulso y los ciclos de trabajo y reposo influyen en el tipo de respuesta muscular obtenida. Por este motivo, los parámetros utilizados pueden variar según el objetivo del programa y el contexto en el que se aplica la EMS.
La sensación percibida también puede variar según la intensidad y el programa. Algunas personas pueden experimentar un hormigueo progresivo, mientras que con intensidades orientadas a la activación muscular se producen contracciones más evidentes. En contextos profesionales, la intensidad debe adaptarse individualmente a la tolerancia y características del usuario. En WB-EMS, las recomendaciones internacionales insisten especialmente en controlar y ajustar individualmente la intensidad durante las sesiones.
Los principales parámetros de la electroestimulación son:
- Frecuencia (Hz): determina cuántos impulsos eléctricos se producen por segundo e influye en el tipo de respuesta neuromuscular.
- Intensidad: determina la magnitud del estímulo y condiciona la fuerza de la contracción.
- Duración o anchura del pulso: establece cuánto tiempo dura cada impulso eléctrico.
- Tiempo de impulso y reposo: regula la alternancia entre fases de estimulación y recuperación.
- Duración de la sesión: depende del protocolo, del objetivo y del sistema utilizado.
En estudios y protocolos de WB-EMS son frecuentes sesiones de alrededor de 20 minutos, aunque los parámetros exactos varían según el protocolo utilizado.
En sistemas profesionales como i-motion EMS o i-model Esthetic, los impulsos se programan y distribuyen entre diferentes grupos musculares en función del objetivo de la sesión. En el ámbito facial, sistemas específicos como i-face Esthetic utilizan protocolos diseñados para trabajar la musculatura del rostro.
La diferencia de un sistema profesional de EMS no está simplemente en “dar corriente”, sino en cómo se configura el estímulo, qué grupos musculares se activan, con qué intensidad, frecuencia y secuencia y para qué objetivo concreto.